
Este lado del mundo volvió a su cauce:
Teñí la hierba de violeta;
también al viento.
Finalmente.
Por eso debo hacer crecer mi cabello
hasta que le nazcan caminos;
dejar sin resolver cajones bifurcados.
Recordar que lo parchado y las agujas
nos llenan de charcos
en su momento.
Negar salvaciones
en una noche
o en todas.
Ser alfombra y cobija
y todo lo que alumbra.
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